Un buen capitán para un buen equipo

 
¿Quién debe ser el capitán del equipo? ¿Le damos la importancia que realmente tiene a esta función? ¿Somos conscientes de que es una pieza clave para conseguir unidad en el vestuario e incrementar  el rendimiento del grupo? 
 
Muchos entrenadores, con exceso de autoestima, piensan que la clave para sacar adelante un equipo está en sus entrenamientos y en su forma de enfocar los partidos. No pueden ver más allá y no se dan cuenta de que un equipo de fútbol es una pequeña sociedad en la que todos pueden aportar su granito de arena para mejorar el rendimiento del grupo. Y luego, cuando las cosas van mal, la culpa la tienen los jugadores y nunca él mismo.
 
Cuando hablaba de esto con un entrenador de TECNOGOL C.F., le preguntaba: ¿quién es el capitán ahora? ¿por qué? ¿qué relación tiene contigo? ¿cómo se le escogió? Unos me responden que lo van pasando al jugador que necesita de mayor motivación. El brazalete no es un distintivo que se lleva con orgullo sino más bien con responsabilidad. Ser capitán significa echarte a tus espaldas una complicada misión que no puede asumir aquel que no es el líder efectivo del grupo. No tiene sentido perder la oportunidad de poseer una alianza tan importante para el grupo simplemente por motivar a un jugador con algo que no se merece llevar. Es un engaño y una irresponsabilidad por parte del entrenador. Eso no quita que en algún momento, teniendo muy claro quién es el verdadero capitán, se le ofrezca el brazalete a otro jugador de forma circunstancial.
 
 Otro entrenador me responde que no lo escogió él, que el equipo pasó a sus manos con un capitán y al empezar la temporada, ha seguido el mismo. Observando al capitán puedo detectar que pese a ser un gran jugador no es el ideal para tirar hacia arriba al equipo. Sin embargo, las apariencias engañan y es bueno comprobarlo y le sugerí al entrenador una reunión extraordinaria con los jugadores para explicarles lo importante que era la figura del capitán, sus funciones en el equipo, etc. Y, ahora que se conocían mejor, queríamos realizar una elección definitiva hasta el final de la temporada. Podía ser el mismo o no pero tenían que tener claro que lo elegían ellos no porque sea su mejor amigo sino porque es el que mejor tirará del grupo. Debe ser un ejemplo fuera y dentro del campo en este sentido.
 
El capitán juega un doble papel en los equipos deportivos, por una parte están sus derechos y deberes como capitán y por otra como jugador principal. Entre sus funciones como capitán se asigna la tarea de representar al equipo. Las tareas del capitán van encaminadas a elevar la efectividad del equipo y
acrecentar los rendimientos deportivos. Es el miembro del equipo que con mayor exigencia se le plantean los resultados anteriores.
 
En las situaciones más difíciles se espera que el capitán tenga la actuación más sobresaliente, que logre controlar no solo sus emociones sino la del resto de los deportistas.
 
Por otra parte el capitán debe dentro de sus funciones hacer un profundo papel de intermediario entre los deportistas y los entrenadores.
 
Durante el juego el capitán mantiene una estrecha subordinación (al igual que los otros miembros del equipo) al entrenador. Las acciones del capitán en el terreno se manifiestan en situaciones conflictivas y críticas y también cuando hay intercambios entre los miembros del equipo y los árbitros. El capitán debe ser muy cuidadoso en estas situaciones para evitar no realizar él u otro de los jugadores de su equipo un ataque no justificado contra los adversarios o con su comportamiento estimular a algún deportista a realizarlo. Sobre todo a aquellos jugadores que presentan inestabilidad emocional y que pueden cometer errores de esta naturaleza.
 
La elección del capitán se realizó por escrito y de forma secreta. De esta manera entendemos que hay más libertad para elegir el que uno siente que será el adecuado para liderar al grupo. Además, no existen influencias de los otros porque nadie sabe a quién ha votado. En el papel, intentamos que pongan el motivo por el que creen que debe ser el capitán para intentar comprobar que la elección está bien fundamentada. Casi todos escogieron al nuevo capitán por ser un líder efectivo y un modelo como deportista.
 
Han pasado las semanas y el nuevo capitán está demostrando que su elección ha sido acertada. El equipo está más unido. Sin embargo podemos detectar un pequeño detalle que nos hace reorientar de nuevo esta figura. No se termina nuestra labor eligiendo un buen capitán para nuestro equipo, hay que saber utilizarlo adecuadamente. Y esto ha de tenerlo en cuenta el entrenador que no se da cuenta de que está desperdiciando una herramienta muy interesante para la mejora del equipo. Desde que ha sido nombrado capitán, el entrenador no ha tenido ninguna reunión con el capitán.
 
Las relaciones entre el entrenador y el capitán tienen una gran importancia en el plano de la colaboración del entrenador con el equipo, específicamente en las situaciones, cuando exista rivalidad o cualquier otra forma de divergencia y se necesite conocer la opinión de los miembros del equipo. Es necesario señalar que en cuanto el capitán es un líder elegido por los deportistas, él puede ponerlos a ellos en contra del entrenador. El capitán con frecuencia contribuye al fracaso inexplicable del equipo, al conflicto y hasta la salida del equipo del entrenador.
 
El entrenador experimentado, que tiene buenas relaciones con los miembros del grupo, puede en mayor medida consolidar éstas, si combina la dirección con relaciones emocionales amistosas con los deportistas. Esta afinidad puede lograrse cuando el entrenador brinda su asesoramiento y consejo a los deportistas y se acorta la distancia que existe entre él y ellos, debido a la diferencia de edad, experiencia, así como derechos y deberes.
 
Para establecer y mantener unas relaciones estables y favorables con el equipo, es importante que el
entrenador sepa establecer sus relaciones con el capitán, prestándole atención a lo siguiente:
 
  • Los objetivos y las tareas del capitán y de los otros jugadores deben concordar.
  • El capitán, al cumplir la orientación general del entrenador, desempeña el papel dirigente "parcial" sólo en situaciones determinadas.
  • El papel de capitán es más responsabilidad que privilegio.
  • El papel del capitán trae consigo el cumplimiento de funciones determinadas inclusive fuera de la actividad deportiva.
  • El capitán debe saber diferenciar la relación positiva o negativa de todos los miembros del equipo hacia un jugador determinado, independientemente de su relación personal hacia el deportista dado.
  • Las relaciones de los diferentes miembros del equipo con el capitán tienen mayor importancia que las relaciones entre los jugadores "simples". A esto se le debe prestar una atención especial.
 
Todas estas exigencias deben de tenerse en cuentas al elegir al capitán. Por eso a diferencia de líder, que aparece en gran medida de forma espontánea y accidental, la situación del capitán es administrativa. En virtud de esto la elección del capitán está condicionada por una serie de principios y criterios tradicionales, que tienen en cuenta la edad y la experiencia del candidato, su categoría deportiva en el equipo, la capacidad para establecer contacto con los superiores, dirigentes y entrenadores, su nivel cultural y educacional y sus éxitos fuera de la actividad deportiva.
 
La elección del capitán le brinda la posibilidad al deportista de expresar su opinión y la decisión final, sin embargo, la organización y la realización de este procedimiento tiene con frecuencia, un carácter directo. En este caso, las necesidades del equipo podrían carecer de la cortesía necesaria. Si la elección del Capitán fue realizada de una manera directa, y sin la emotividad necesaria éste fue aceptado por parte de los jugadores, entonces ya desde el inicio podría surgir una situación desfavorable, tanto para el equipo como para el Capitán. Si además de esto en este equipo existe un líder informal, entonces el Capitán que fue elegido de la forma antes mencionada, solo agravará las relaciones existentes entre los jugadores, lo que indiscutiblemente provocará la formación de grupo, disminuyendo así la cohesión del equipo.
 
El equipo sin un verdadero capitán
 
A veces nos encontramos con equipos en los que no existe un verdadero líder, es decir, el jugador que
arrastra consigo a sus compañeros y puede dirigir activamente sus acciones. Las causas de esto pueden ser muchas. En una serie de casos esto está relacionado con la influencia manifiesta de la personalidad del entrenador, desde las fases de selección mas tempranas de los jugadores y de la formación del equipo.
 
La carencia de líder es catalogada como deficiencias del equipo. Por consiguiente, desde su "nacimiento", el equipo debe dirigirse de forma tal, que en el mismo debe existir un deportista que posea un buen potencial de posibilidades para que sea elegido líder. Este potencial se manifiesta en la conducta general del jugador, en sus puntos de vista y en sus habilidades. Desde sus primeros contactos con el deportista, el entrenador puede observar al líder "encubierto". Durante esto el entrenador puede interesarse por: "quién es fundamental en su terreno, cuando juegan; quién es el organizador de las acciones, que muchachos son considerados fundamentales; cuántos de los jugadores mantienen relaciones estrechas con él. Y para finalizar es mucho mejor descubrir el líder potencial durante el juego: el más decidido, con más iniciativa, ingenioso y, como regla, coopera activamente con los jugadores.
 
Un equipo mal seleccionado puede tener un grado de no heterogeneidad tal, que esto pueda ser la causa de su discapacidad para seleccionar de sus filas el líder. La crisis en las relaciones a veces alcanza un nivel tal, que el grupo no está en condiciones de hallar el mínimo de cohesión, necesario para su funcionamiento normal, ya que ésta se descompone en diferentes grupos.
 
El equipo que carezca de líder no está en condiciones de mostrar todas sus posibilidades. Este tipo de
equipo es especialmente sensible a las situaciones críticas y prácticamente no esta capacitado para en el momento necesario introducir los cambios activos en el transcurso de los acontecimientos y alcanzar el resultado. Un desarrollo desfavorable de los acontecimientos origina la escisión en las relaciones entre los jugadores, el equipo se convierte en un grupo que no tiene unidad entre los individuos y por lo tanto, deja de ser un grupo unido.
 
Es tanta la diferencia que encontramos en el equipo con un verdadero capitán del que no tiene que nos planteamos muy en serio establecer una urgente elección en todas nuestras categorías que nos permita conseguir un aumento del rendimiento deportivo del grupo y una fuerza muy especial que le proporciona esa unidad abanderada por nuestro capitán.

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